PicBil Legend

One day the goddess Itzám descended to earth because she saw that the people of Tezulutlan (ancient name of the Verapaces) were naked and trembling due to the cold, rainy climate of that region.  Coming to a shack beside the road, she resolved to teach a woman living beside the path the noble art of spinning and weaving.  Unfortunately, the woman was not a good learner, could not understand what Itzám was trying to teach her and could not follow her instructions. 

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When Itzam saw that her efforts were no yielding any results, she decided to give up on her humanitarian impulse.  But at that moment her eyes fell on a small spider in the branches of a chirivisco bush beside the road; the spider was busily following the divine teachings.  She was spreading her white threads from branch to branch which she then connected by crossing additional threads to create her web.  Itzám called the woman over and told her to watch the work of the spider. Thanks to this demonstration, the woman understood the work, and that is how the first weaving was created by a woman’s hands in the Kekchi world.

The weaving technique is called pic-bil.  The beauty, quality and delicacy of the pic-bil depends on two things: the thinness of the thread and the skill of the weaver in transforming this thin thread into this artistic expression of textile weaving.  The finest and most transparent weavings are made with just one very fine thread.  The figures such as ducks, corn stalks, vines, the eye of God and the dogs’ paw prints are made with additional threads to highlight them.


Un día bajó la diosa Itzám a la tierra porque vió que las personas de Tezulutlán (antiguo nombre de las Verapaces) desnudos y ateridos por el frío de aquella lluviosa región. Llegó a la vera de un rancho y quiso instruir a la mujer en el noble arte de hilar y tejer. Dio la mala suerte, que la mujer en cuestión no era buen aprendiz, era ruda de entendimiento y no captaba las sabias enseñanzas, no podía llevarlas a la práctica.

Cuando la diosa Itzám vio que sus explicaciones no daban resultado positivo, se dispuso a abandonar su humanitaria intención, pero dio la suerte que sus ojos descubrieron entre las ramas de un chirivisco, a la vera del rancho a una arañita, que afanosa llevaba a la práctica las divinas enseñanzas. Tendía diligente sus blancos hilos de rama en rama, que a continuación unía con hilitos transversales. Itzám llamó a la mujer y la hizo reparar en el trabajo de la arañita. 

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Gracias a esta demostración la primitiva indígena captó este trabajo y fue así como surgió en el mundo kekchí la primera tela por mano de mujer.

La técnica del tejido se llama pic-bil.   La belleza, la calidad, la finura dependen de dos cosas: lo delgado y parejo del hilo, y luego la destreza de la tejedora que con arte y gran dominio de la técnica sepa emplear el material textil.

Los tejidos mas finos y transparentes se elaboran con un solo hilo muy delgado.

Para las figuras como el patito, la milpa, el enramado, el ojo de dios y la huella del perro se usa otro número de hilo para que resalten las figuras.

 

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